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Marihuana como afecta al cerebro, la memoria y la conducta. en adocentes y hombres jóvenes.

Marihuana como afecta al cerebro, la memoria, la conducta,

reduce del coeficiente intelectual,

en adocentes y hombres jóvenes.

La marihuana (Cannabis sativa) contiene el compuesto delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), en concentraciones altas, a este compuesto psicoactivo se le atribuyen los cambios en la percepción, la conducta, y la cognición, este compuesto a encendido señales de alerta, pues el consumo por parte de adolecentes y hombres jovenes, a revelado que presenta mayor riesgo de transtornos mentales, además de afectos sobre la memoria, el sueño, el apetito, el movimiento, la atención y el aprendizaje, además del estado de ánimo. Estos resultados los ha comunicado la Universidad de Buenos Aires.

Como es el proceso sobre el cerebro de los jóvenes

El cerebro continúa su desarrollo hasta alrededor de los 25 años, con procesos vinculados al juicio, la atención, la toma de decisiones y el control de impulsos. La exposición a sustancias psicoactivas durante ese período aparece asociada a efectos más persistentes sobre el funcionamiento cognitivo y emocional.

 

“Cuando el cannabis tiene predominancia de THC (tetrahidrocannabinol), produce efectos en nuestro neurocomputador, que es el cerebro. Recordemos que el cerebro de un joven menor de 25 años no tiene su defensa biológica completamente desarrollada. A partir de ahí, puede generar afecciones en la memoria y en el aprendizaje a corto plazo, detonar ansiedad y depresión, y provocar brotes psicóticos o esquizofrenia. Esto puede ocurrir en jóvenes y en personas que tienen una predisposición genética”, explicó Eduardo Barreiro, docente de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

 

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Evidencias y estudios

La evidencia más reciente sumó nuevos datos a esa preocupación. Un estudio publicado el 20 de febrero de 2026 en JAMA Health Forum analizó los historiales médicos de 463.396 adolescentes de entre 13 y 17 años evaluados por consumo de cannabis en Kaiser Permanente Northern California entre 2016 y 2023. El seguimiento se extendió hasta la adultez joven y mostró que quienes habían consumido marihuana en el último año presentaban 2.19 veces más riesgo de desarrollar trastornos psicóticos y 2.01 veces más riesgo de trastorno bipolar.

 

El trabajo difundido por JAMA Health Forum también encontró un aumento del 34 % en el riesgo de depresión y del 24 % en el de ansiedad, incluso después de ajustar los resultados por antecedentes de salud mental y por consumo de otras sustancias. Según ese estudio, los diagnósticos psiquiátricos aparecieron, en promedio, entre 1.7 y 2.3 años después del reporte de consumo.

 

En un comunicado de prensa citado tras la publicación en JAMA Health Forum, la investigadora Lynn Silver, directora de programas del Public Health Institute en Oakland, California, afirmó: “A medida que el cannabis se vuelve más potente y se comercializa agresivamente, este estudio indica que el consumo de cannabis en adolescentes se asocia con el doble de riesgo de trastornos psicóticos y bipolares incidentes, dos de las condiciones de salud mental más graves”.

 

Ese estudio incorporó otro dato de contexto sobre el mercado actual. En Estados Unidos, más del 10 % de los jóvenes de 12 a 17 años consumió marihuana en el último año, según los antecedentes relevados por los autores. Hacia el último año de la escuela secundaria, alrededor del 26 % de los adolescentes estadounidenses la probó al menos una vez. El artículo agregó que esos consumos ocurren en un escenario marcado por productos con concentraciones más altas de THC. En el norte de California, donde se realizó la investigación, el contenido promedio de THC en la flor de cannabis supera el 20 %.

 

La relación entre cannabis y salud mental no se limita a esa investigación. De acuerdo con un comunicado de la UBA que retomó resultados de publicaciones internacionales, un metaanálisis de investigadores alemanes publicado en marzo de 2025 encontró que los usuarios habituales presentan hasta tres veces más riesgo de desarrollar esquizofrenia, con una incidencia mayor cuando el consumo comienza en la adolescencia. En personas predispuestas, el THC puede actuar como desencadenante de síntomas psicóticos, entre ellos delirios, alucinaciones y pensamiento desorganizado.

 

Otra revisión internacional amplió ese panorama al analizar la relación entre consumo problemático de cannabis y depresión. Publicado en Journal of Psychiatric Research, un metaanálisis encabezado por João Pini Alemar reunió datos de más de tres millones de personas y detectó una asociación bidireccional entre el trastorno por consumo de cannabis y la depresión mayor. El estudio encontró que el 31 % de las personas con trastorno por consumo de cannabis también cumple criterios de depresión mayor, un dato que refuerza la necesidad de vigilancia clínica sobre ambas condiciones.

 

En la misma línea, un trabajo publicado en Lancet Psychiatry por integrantes de la red europea European Network of National Schizophrenia Networks Studying Gene-Environment Interactions (EU-GEI) informó que el riesgo de desarrollar un trastorno psicótico puede ser hasta cinco veces mayor entre quienes consumen marihuana con alta concentración de THC.

 

Los efectos señalados por la literatura científica también alcanzan al desempeño neurocognitivo. Según consignó la UBA en el mismo comunicado, una investigación publicada en Comprehensive Psychiatry por autores de la Universidad Católica de Australia reportó que jóvenes de entre 18 y 32 años consumidores de marihuana mostraron una caída en el rendimiento global del coeficiente intelectual. El estudio registró una reducción promedio de 8 puntos en el CI, junto con déficits cognitivos que no mostraron recuperación completa aun después del abandono del consumo en la adultez.

Pruebas sobre la disminución en el coeficiente intelectual.

Hallazgos similares surgieron de un estudio comparativo publicado en 2024 por docentes e investigadores de la Universidad INCCA, en Bogotá, Colombia, centrado en niños y adolescentes. Ese trabajo describió disminución del coeficiente intelectual, dificultades en memoria de trabajo, menor capacidad de aprendizaje, deterioro de la atención sostenida y mayor impulsividad.

 

La combinación con alcohol sumó otro factor de riesgo en los estudios citados. En jóvenes que consumen ambas sustancias, una práctica frecuente en ese grupo etario, las investigaciones observaron mayor deterioro motor, cognitivo y conductual.


Usos clinicos del Cannabis

Sin embrago esta planta tiene aplicaciones terapéuticas, que debidamente dosificadas y bajo supervisión médica se aplican a padecimientos como: epilepsia refractaria, dolores crónicos, espasticidad en enfermedades neurológicas, náuseas asociadas a quimioterapia y algunos trastornos del sueño o de ansiedad cuando otros tratamientos no dieron resultado.

 

El problema descansa entre el uso medicinal que está controlado y dosificado, y el uso "recreativo", pues la dosificación no está controlada.


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